Esta receta ha sido trasladada a Cucharon y Paso Atrás. Pincha aquí para verla.
viernes, 20 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Espaguetis negros con pollo, curry con mango y leche de coco
La semana pasada estuve en Suecia de vacaciones y me sorprendió notablemente que han montado una gastronomía basándose en cocinas del resto del mundo. Existe una gran devoción por la cocina mejicana, tailandesa, india, italiana pero sin embargo no
conseguí encontrar un restaurante que pusieran comida tradicional sueca (el equivalente al cocido, lentejas, tortilla de patatas, paella, gazpacho y mil etceteras que nos encontramos en España), y mira que lo busque con ganas...
Una de las personas con la que estuvimos trabajaba para la marca Santa Maria (algo parecido a Old El Paso en España) y me regaló algunas especias y sales que tenían entre sus productos. Yo, por supuesto estoy encantado y maravillado con el regalo y anoche dedidí estrenar una de las especias (curry con mango) con esta receta de pasta que se me ocurrió y que quedó bastante graciosa.
Espero que podamos disfrutar en breve de esta marca en España ya que tiene cosas muy interesantes. Poco a poco intentaré utilizar en recetas los productos que me regalo
Si os gusta la cocina algo mas exótica y probar contrastes nuevos, esta receta os encantará.
Ingredientes (para 2 personas):
Espaguetis negros
1/2 cebolla
1 zanahora pequeña
100 ml de leche de coco
1/2 mango
1 pechuga de pollo
Curry con mango Santa Maria
Aceite
Sal
Preparacion (20 min):
Iremos calentando el agua para la pasta y cuando rompa a hervir pondremos un poquito de aceite y la sal. Pondremos la pasta cociendo
el tiempo que indique el fabricante.
En una sarten pondremos un chorreoncito de aceite y tras picar la cebolla y la zanahoria en cuadraditos pequeños (brunoise) se la añadiremos para que se den un bañito en el aceite ya caliente.
Cortaremos el pollo en trocitos pequeños y lo apartaremos. Coretaremos el mango en trocitos pequeños y lo guardaremos para el final.
Cuando la cebolla este doradita y la zanahoria blandita, añadiremos el pollo y un poco de curry con mango de nuestro bote y removeremos para que el pollo y la verdura se impregne del aroma del curry. Acto seguido incorporaremos la leche de coco y dejaremos que se reduzca hasta quedar cremosa. Finalmente, 2 minutos antes de retirar, incorporaremos el mango y la pasta y removeremos para que se caliente todo junto.
Ahora solo queda emplatar al gusto y disfrutar de una pasta algo distinta a lo habitual.
Sino encuentras:
- Curry con mango - Utiliza solo curry
- Mango - Presciende de él
- Espaguetis negros - Utiliza espaguetis normales
- Leche de coco - Utiliza leche o nata pero perderá el toque asiatico que vamos buscando.
Para finalizar, solo decir... mil gracias Lisa y Roberto... nos habeis hecho sentir como en casa... esta receta es para vosotros... por cierto... cuidadme la casa al lado del lago que es nuestra futura morada ;-)
lunes, 7 de junio de 2010
Calle Teruel
A veces, y sin esperarlo, un olor, un sonido
o el sabor de algo etéreo me hacen volver a esos
días de la calle Teruel
sintiendo el verde frescor del césped
entre mis dedos algo mas arrugados.
Siempre quiero volver con los ojos de aquellos días,
los ojos que desacumulaban los muchos años
ya pasados y de los que no me arrepiento.
Y entonces recuerdo a mi primo con la ternura que se recuerdan
a los buenos amigos, los que quedan para la vida
y que sabes que siempre estarán a nueve números
de distancia para darte apoyo y una sonrisa.
Recuerdo a muchos otros sin asociarlos a situaciones
concretas, pero que permanecerán estáticos en un pequeño
espacio incompleto de mi materia gris,
a todas las mujeres que me hiceron llorar y
pasado el tiempo entiendo que, por desgracia, inmerecidamente.
Durante esa pequeña milésima de segundo
consigo viajar a varios años de distancia y de tiempo,
desafiando la teoría de la relatividad, pero volviendo,
como un sueño de una noche de verano,
a un presente que en un futuro seguramente vuelva
por un olor, un sonido o el sabor de algo etéreo.
o el sabor de algo etéreo me hacen volver a esos
días de la calle Teruel
sintiendo el verde frescor del césped
entre mis dedos algo mas arrugados.
Siempre quiero volver con los ojos de aquellos días,
los ojos que desacumulaban los muchos años
ya pasados y de los que no me arrepiento.
Y entonces recuerdo a mi primo con la ternura que se recuerdan
a los buenos amigos, los que quedan para la vida
y que sabes que siempre estarán a nueve números
de distancia para darte apoyo y una sonrisa.
Recuerdo a muchos otros sin asociarlos a situaciones
concretas, pero que permanecerán estáticos en un pequeño
espacio incompleto de mi materia gris,
a todas las mujeres que me hiceron llorar y
pasado el tiempo entiendo que, por desgracia, inmerecidamente.
Durante esa pequeña milésima de segundo
consigo viajar a varios años de distancia y de tiempo,
desafiando la teoría de la relatividad, pero volviendo,
como un sueño de una noche de verano,
a un presente que en un futuro seguramente vuelva
por un olor, un sonido o el sabor de algo etéreo.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Pequeña y clara declaración de principios futuros
Desde la última vez que nos cruzamos la mirada
desde ese último momento en el que tus labios
me dijeron un adiós dulce y distante,
desde aquel día en que se enfrío tu risa,
he decidido dejar de escribir monólogos por correo,
sintiéndome como un niño sin domingo ni columpios.
He pensado que la mejor forma de no hacerme daño,
es la distancia de mi olvido con las musas.
He soñado no escucharme tan adentro, de forma
que el eco de mi voz no nuble mis sentidos.
En definitiva, creo que la única forma de olvidarte
sin llegar a mentirme de un modo sincero y creible
es dejar de pensarte en cada madrugada de retazos grises,
en cada jirón de nube imitando tu pelo,
o en cada esquina soleada y agitada por el viento.
desde ese último momento en el que tus labios
me dijeron un adiós dulce y distante,
desde aquel día en que se enfrío tu risa,
he decidido dejar de escribir monólogos por correo,
sintiéndome como un niño sin domingo ni columpios.
He pensado que la mejor forma de no hacerme daño,
es la distancia de mi olvido con las musas.
He soñado no escucharme tan adentro, de forma
que el eco de mi voz no nuble mis sentidos.
En definitiva, creo que la única forma de olvidarte
sin llegar a mentirme de un modo sincero y creible
es dejar de pensarte en cada madrugada de retazos grises,
en cada jirón de nube imitando tu pelo,
o en cada esquina soleada y agitada por el viento.
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